Aprende a sacarle el máximo partido al ritual pureza facial

 

Un método sencillo en dos pasos para limpiar tu rostro de impurezas, polución ambiental e incluso maquillaje. 

A pesar de que te parezca extenso no te llevará más de tres minutos, los cuales merecen especialmente la pena invertir para tener una piel del rostro sana desde la base, el principio más importante de tu rutina diaria de cuidado de la piel.

Apto incluso para las pieles más sensibles, este proceso mantiene el equilibrio hidrolipídico del manto cutáneo además de mantener un ph equilibrado además de proporcionarte una piel nutrida, luminosa y bonita.

Además, sus aromas florales y sus agradables texturas se convertirán en tu momento único de autocuidado, proporcionándote dosis de bienestar.

Te encantará. 

  

Doble limpieza del rostro

Antes de comenzar tu ritual, es imprescindible tener el pelo recogido o tapado. 

Lo ideal es realizarlo en el baño, para tener a mano una fuente de agua, pero también lo puedes hacer con un cuenco de agua mientras degustas de tu infusión favorita. ¿Te imaginas un momento mejor para ti misma?

¡Comenzamos!

  

  1. Coge el tamaño de una avellana de la leche limpiadora de almendras y mejorana y masajea todo tu rostro, incluidos los ojos, sin olvidarte del cuello. No lo retires.

 

  1. A continuación coge la esponjita facial marina, humedécela en agua y frotala en la pastilla del jabón herbal de pomelo y geranio hasta que haga una espuma cremosa que masajearás sobre las zonas donde has aplicado la leche limpiadora.

 

  1. Aclara con abundante agua tibia y seca con una toalla de forma suave.

 

  1. Pulveriza el tónico de jara y azahar por todo el cutis, incluyendo cuello y escote. Deja la piel húmeda, así obtendrás mayor hidratación con el siguiente paso. 

 

 

 

 

Ahora ya tienes tu rostro preparado para aplicarte unas gotas de tu sérum favorito y el contorno de ojos de cedro y geranio, sellando el tratamiento con la crema hidratante de geranio, lavanda y rosa.

 

 

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