Por qué es probable que estés usando lavavajillas en tu cabello y ni siquiera lo sepas

 

 

Con el auge de la cosmética ecológica y la concienciación medioambiental, cada vez buscamos productos de mayor calidad para el cuidado de la piel (¡Viva!). Aun así, el cabello era hasta ahora el gran olvidado, ¿verdad?

Nos preocupamos del cuidado del rostro y el del cuerpo, pero el ritual de belleza capilar se ha limitado durante mucho tiempo al uso de champú, acondicionador, fijadores y en modificar su color a base de tintes químicos para que no se nos notasen las canas.

Los cosméticos capilares convencionales suelen estar realizados con ingredientes derivados de la industria petroquímica. Muchos de ellos son controvertidos por sus efectos secundarios y nocivos no solo para nuestro organismo, sino también para el planeta. Así que rectificamos, no es como si estuviéramos usando lavavajillas, es bastante peor.

¿Te has fijado alguna vez en la cantidad de espuma que hay en las playas cercanas a ciudades? Pues tiene mucho que ver con el uso de estos productos. 

Pero hay más. Cuando el agua de la ducha viaja por el desagüe puede llegar a los ríos o zonas de vertido y afectar a la fauna y flora de la zona. Eso por no comentar la cantidad de envases que se desechan. 


Por eso en Nasei apostamos por el champú sólido. Con un packaging libre de plásticos, un tamaño reducido —que cunde lo mismo o más que cualquier otro champú— y que minimiza la huella de carbono al poder transportar más unidades en un mismo envío. 

 

 

 

 

  

 

 

   

También deja tu cabello brillante e hidratado, pero volvamos al lavavajillas. ¿Por qué decimos que es probable que lo estés utilizando en tu melena? Para que te hagas a la idea, muchos productos detergentes son una mezcla de Lauril Sulfato de Sodio y Lauril Sulfato de Amonio, ingredientes presentes en la mayoría de los champús convencionales.


¿Qué es eso de los sulfatos?

El champú generalmente contiene sulfatos como agente jabonoso. No todos son malos, pero hay que prestarles especial atención, ya que no todos son iguales.

Los sulfatos son muy eficaces para eliminar la suciedad, pero algunos son muy agresivos. Psicológicamente nos da sensación de limpieza porque generan abundante espuma, pero al mismo tiempo arrastran la grasa natural del manto, dejando el cuero cabelludo desprotegido y sensibilizado. 

¿Y si te dijéramos que el picor y la descamación de tu cuero cabelludo se relacionan directamente con esto? ¿Nos equivocamos o es probable que tú misma lo hayas sufrido en alguna ocasión? Sobre todo ahora con el frío. 

 

 

 

 

 

 

Cada vez hay más casos de irritaciones, dermatitis y caspa y la solución puede ser tan fácil como cambiar de champú.

Es cierto que el cabello, de manera natural, tiene una superficie hidrofóbica que repele el agua y, sin embargo, atrae los lípidos. De ahí la necesidad de un tensioactivo que elimine la grasa que se ha unido al pelo. 

Pero claro, no son lo mismo los tensioactivos sintéticos derivados petroquímicos —cuyo coste es muy bajo— que las nuevas formulaciones que, menos mal, han empezado a aparecer en el mercado.

 

Estas últimas son de origen natural y vegetal, obtenidas a partir del coco, maíz, azúcar o remolacha, entre otros. Limpian suavemente, son biodegradables y no sensibilizan la piel ni dañan la fibra capilar. Hacen menos espuma, sí, pero no tienen los efectos colaterales de los sulfatos agresivos y tu cabello quedará igual de limpio, además de sano y cuidado.


Si tu champú contiene uno o varios de estos nombres, te recomendamos evitarlo:

  •   Sodium Laureth Sulfate
  •   Sodium Trideceth Sulfate
  •   Ammonium lauryl sulfate
  •   Ethyl PEG-15 cocamine sulfate
  •   Monoethanolamine lauryl sulfate
  •   N-lauroilsarcosine Sodium
  •   Sodium Laureth Sulfate,
  •   Sodium Lauryl Ether Sulfate,
  •   Sodium Lauryl Sulfoacetate,
  •   Sodium C14-C16 olefin sulfonate,
  •   Sodium dodecyl sulfate


Además de lo que te hemos contado, si está teñido o tratado químicamente, los sulfatos se llevarán el color del tinte de tu cabello cada vez que lo laves y lo secará aún más, perdiendo así parte del brillo del tinte y teniendo la sensación de color “desgastado”.

Por si fuera poco, también producen la caída del cabello, al dañar el bulbo piloso y debilitar la raíz.


Por el contrario, un champú ecológico u orgánico estará formulado con surfactantes suaves. Estos son los sulfatos permitidos en cosmética ecológica:

 

  • Cocamidopropyl Betaine
  • Coco Glucoside,
  • Coco Sodium Sulfate
  • Decyl Glucoside
  • Lauryl Glucoside
  • Sodium Lauroyl Sarcosinate
  •  Sodium Lauryl Sulfoacetate
  • Sodium Cocoyl Sulfate
  • Sodium Cocoyl Isethionate

 

¿Lavarías tu cabello con un producto para fregar los platos? Pues eso.



 

 

 

 

P.D. Si aún no conoces nuestro champú sólido revitalizante de naranja y zanahoria y nuestro champú purificante de romero y tomillo te recomendamos que les eches un vistazo. 

Están formulados como si fueran un jabón para el rostro. Con hidrolatos, aceites vegetales y esenciales. Suave con los cabellos más finos, incluido el de los niños y no sabes cómo huelen...


P.D.II Si decides pasarte al champú ecológico, sea líquido o sólido y de la marca que sea, recuerda una cosa importante mientras limpias tu cabello: cerrar el grifo. 

Cuando friegues, también. Eso sí que debemos de tenerlo en común.

 

 

 

 

 

 

 

 

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