No eres tú, es la ciencia quien confirma que el mar es bueno para tu salud

 

 

“Es increíble cómo me resetea”, “se me pasan todas las penas frente al mar” o “solo necesito ver el agua”. ¿Te suenan estas afirmaciones?

El mar tiene magia. Sabes que te hace feliz, pero quizá no conozcas que sus beneficios no se limitan a una emoción. No es cosa tuya, es la ciencia la que confirma que la ‘ionización‘ está detrás de todo el bien que te hace el mar y la culpable de que este lugar te enganche como ningún otro.

¿A ti también te pasa que has terminado por asumir la saturación mental, el cansancio sin causa aparente y los dolores de cabeza y musculares como daños colaterales de la vida moderna? Pues bien, no te engañes, sentirte así no es normal.

Detrás de ese “no sé qué me pasa, pero no estoy bien” que, por desgracia, tan bien conoces, hay un exceso de iones positivos. Si encima vives en una ciudad, es fácil que esté agravado por la contaminación y el ruido y que todo esto vaya agotando tu batería interna. 

Y es que el aire está formado por átomos. En el centro de cada átomo se encuentran los protones, con carga positiva, y los electrones, que tienen carga negativa. Por llevar la contraria, los iones positivos (los protones) nos cargan de energía negativa y viceversa.

Para entendernos, si estuviéramos hablando de una peli de polis y cacos, los negativos serían los buenos y los positivos, los malos. 

Cada ion negativo —también llamado anión— es un átomo o grupo de átomos que han ganado la batalla a uno o varios potrones, haciéndose así con una carga eléctrica negativa. 

Son invisibles. No tienen ni olor ni sabor, y la naturaleza es el mejor sitio para encontrarlos. Los fenómenos físicos naturales como la lluvia, las cascadas y fuentes son sus favoritos, pero, sin duda, la orilla del mar es su hogar.

Tú ni las ves, pero a través de la piel y la respiración absorbes estas moléculas microscópicas a diario. Así es como llegan a tu organismo y producen reacciones bioquímicas muy interesantes para tu bienestar emocional.

Bien podrían compararse con los efectos de un ansiolítico. Solamente que este, totalmente natural y sin efectos secundarios.

 

 

 

 

Por si fuera poco, la arena también está cargada negativamente, por eso caminar descalza por la playa puntúa doble. Para que te hagas una idea, en la costa la concentración es de alrededor de unos 2.000 iones negativos por metro cúbico. 

En una ciudad no llega a 100. Y en un hogar normal sin ventilar, apenas unas decenas. Para colmo de males, los electrodomésticos, dispositivos móviles, las alfombras de tejido sintético y los materiales plásticos aumentan los iones positivos (“los malos”). 

¿Entiendes ahora por qué las escapadas a la naturaleza te hacen sentir tan bien?

Diferentes estudios confirman que la ionización negativa aumenta los niveles de serotonina, el neurotransmisor que ayuda al organismo a la hora de gestionar el estrés y que mejora el estado de ánimo.

 

 

 

 

  

Pues bien, los beneficios de tener el mar cerca no acaban aquí. La ionización negativa hace que los niveles de la enzima antioxidante superóxido dismutasa suban.

¿Sabes qué efecto tiene este potente antioxidante natural? Pues que repara las células de tu rostro, reduce el daño que producen los radicales libres en tu piel y provoca efecto ‘buena cara‘.

Así que no solamente es que te sientas mejor, sino que tu piel está mejor. Por si fuera poco, esta enzima favorece la eliminación de impurezas del aire, responsables de problemas respiratorios como alergias, bronquitis o asma. ¿Alguien da más?

Sí. Tener el mar cerca hace que respires mejor, fortalece tu sistema inmunológico y facilita el sueño y el descanso. 

 

 

 

 

¿Qué pasa si no tienes la suerte de vivir cerca del mar ni la posibilidad de disfrutarlo cuando quieras? Tranquila, un bosque, el monte o incluso un parque o jardín cercanos son otra opción.

La clave está en rodearse de verde y naturaleza para llenarte de energía vital, que la creatividad fluya y te encuentres mejor contigo misma gracias a los iones negativos.

 

Y recuerda abrir la ventana de tu hogar cuando llueva, sobre todo tras una tormenta. La lluvia también contiene iones negativos, por eso cuando el cielo descargue aprovecha a abrir la ventana para que purifique el ambiente y lo refresque.

Tener plantas en casa también te ayudará a crear un ambiente de calma y bienestar en tu hogar.

 

 

 Fotografías de Helena Cornet 




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